viernes, 20 de abril de 2012

El lunes, te espero.
El martes, me desvanezco.
Y para el miércoles, no puedo dormir.
Entonces el teléfono suena, y la oscuridad se vuelve una visión clara.
Soy cambiante, desordenada. ¿Cómo es que nunca parece importarte?
Cuando estoy enojada, me escuchas.
Hacerme feliz es una misión y no te detendrás hasta conseguirlo.