viernes, 25 de mayo de 2012

Justamente ahora irrumpes en mi vida, tarde como siempre.
Tanto soñarte y extrañarte sin tenerte, tanto inventarte,

Tanto buscarte por las calles como un loco, sin encontrarte.
Y ese miedo idiota te hizo escoger con la cabeza, lo que es del corazon.

...
Ganas de huir, de no verte ni la sombra, de pensar que esto fue un sueño o una pesadilla, que nunca apareciste, que nunca has existido.
Ganas de besarte, de coinsidir contigo, de acercarme un poco y amarrarte en un abrazo, de mirarte a los ojos y decirte bienvenido.