¿Puedes oírlos? Están
diciendo mentiras, bueno, eso ya no es una sorpresa. ¿Puedes verlos? Ellos
no tienen ningún escudo, tampoco ningún secreto para revelar. No importa
lo que ellos digan, en los juegos celosos que la gente juega nuestros
labios están sellados. Hay un arma que debemos usar en nuestra defensa: El
silencio. Esparcen rumores muy lejos de la verdad, pero no importa lo que
digan, nuestros labios están sellados.